Paseo Nuevo
1919 Juan Rafael Alday

En 1876, después de la 2ª guerra carlista y ya con las murallas derribadas y el ensanche en marcha, el monte Urgull se reveló como un espacio que la ciudad podría recuperar para convertirlo en un lugar de paseo. Esto implicaba retirar de San Sebastián todas las instalaciones militares que quedaban. Con el precedente de la permuta de terreno hecha al ejército para hacerse con el suelo de las murallas y su entorno, el ayuntamiento se planteó la posibilidad de hacerse con Urgull, sus construcciones y los caminos que lo recorrían.

El municipio empezó las negociaciones en 1884. Pero no fue hasta 1912 cuando se activó el proyecto, ya que ese año se aprobó una ley que permitía vender en una subasta pública el monte Urgull y las propiedades que tenía el Ejército al pie del monte en la calle 31 de agosto. El precio de partida fue de 3.271.876 pesetas. La subasta quedó desierta y se repitió en 1913 con el mismo resultado negativo. Finalmente, en 1914 se concedió autorización al ayuntamiento para hacer un paseo de uso público, de 15 metros de anchura, que bordeara el monte por el lado del mar. De esta forma, la ciudad conseguía un nuevo paseo de verano, sin necesidad de hacerse con la propiedad del monte entero.

El proyecto fue obra del arquitecto municipal, Juan Alday, y del ingeniero de obras municipales, Luis Balanzat. Se trataba de un paseo de 15 metros de ancho con calzada y dos aceras. Nunca se consideró como una vía de comunicación, ya que desde el principio se definió como un espacio para el ocio y el esparcimiento. En consecuencia, lo más importante en su trazado era que resultase un lugar con vistas agradables y por el que apeteciera pasear, sin que otras consideraciones de índole práctica estorbaran la idea. Se concibió como un lujo para la ciudad y así se emprendió su construcción.

Se redactaron dos proyectos y finalmente se hizo la parte de ellos que era más sencilla, resolviendo lo más problemático, la conexión con el puerto y su diferencia de cota, de una forma improvisada y rápida. La longitud final fue de unos 1.500 metros, partiendo del Paseo de Salamanca, hasta llegar por el otro extremo a las inmediaciones del puerto. En aquel punto, en el que se preveía un viaducto hasta el casino, se resolvió la conexión al unir el nuevo recorrido con el arranque del "paseo de los curas" en el monte Urgull. Así se evitaba el costosísimo viaducto y se inyectaba nueva vida a la red de recorridos del monte.

En 1919 se inauguró el tercer tramo y se bautizó el paseo con el nombre: "Príncipe de Asturias". En 1921 el ayuntamiento se hizo con la propiedad del monte Urgull que costó 1.500.000 pesetas.

Azpiri, A., 2013

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