Iglesia de Santa Maria
1743 Pedro Ignacio de Lizardi, Miguel de Salezan, Ignacio de Ibero, Domingo de Yarza

La traza de la planta corresponde a Pedro Ignacio de Lizardi y Miguel de Salezan y los alzados se deben a Ignacio de Ibero si bien anteriormente se presentaron otros diseños en los que figuraba el aragonés Domingo de Yarza, cuya influencia se deja notar si se compara el diseño definitivo con otras obras construidas por el propio Yarza, como la colegiata de Alcañiz en 1735.

Su construcción comenzó en 1743 bajo la dirección de Ignacio de Ibero y con los maestros de obra José de Lizardi, Pedro Ignacio Lizardi, Juan Bautista de Inchauraudiaga y Martín Sarobe, finalizando las obras Francisco de Ibero. La inauguración oficial data de 1774 aunque fue consagrada ya en 1750.

Mide en sus luces mayores 55.5 x 32.7 m. La altura de la cornisa interior es de 13.8 m. y a la clave central de las bóvedas 24.0 m.

La iglesia es del tipo salón, una forma común en esta provincia, con escasa diferencia entre las naves laterales y la central. Las bóvedas apoyan sobre seis pilares octogonales aislados y catorce adosados al muro y con gran saliente creando los espacios ocupados por los altares laterales. Los pilares centrales se prolongan por encima de las bóvedas para recoger la estructura de madera de la cubierta. La planta es de tres naves con cuatro tramos cada una de ellas y cubierta con bóvedas de crucería excepto le central que es una bóveda vaída nervada. Los arcos fajones que delimitan las bóvedas siguen la misma molduración de los pilares, las nervaduras son de sillería arenisca y la plementería es de toba.

De los cuatro tramos transversales a las naves el de mayor anchura es el correspondiente a la puerta principal mientras que el más estrecho es el del coro. Exteriormente destaca la puerta principal exquisitamente decorada en forma de hornacina flanqueada entre dos torres compuestas de tres cuerpos y rematadas con cúpulas esféricas. La portada rehundida tiene una planta absidial bajo un cuerpo que avanza con una leve convexidad rematado triangularmente. Esta portada está compuesta como un retablo mayor en cuyas hornacinas se encuentran la Virgen y San Sebastián.

Se trata de un conjunto grandioso en renacimiento barroco con detalles del churriguerismo y con una importante significación urbana como fondo de perspectiva de la calle mayor en el extremo opuesto a la Catedral del Buen Pastor.

SESÉ, L.: “ Guía de Arquitectura de San Sebastián”, COAVN, 1997, Donostia.

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