Objeto por el objeto: 9 reflexiones en torno al museo tradicional
"Objetodemuseo"
El coleccionismo, semilla del museo moderno, y que dio origen a los Gabinetes de Curiosidades nace y se desarrolla animado precisamente por un espíritu sacralizador y fetichista de acumulación compulsiva y placer solitario, en el que el objeto en función de su valor material, de su exotismo, de su antigüedad o de su belleza, pasa a ser un fin en sí mismo y no un medio.
Cualquier objeto patrimonial es portador de varios significados y, por tanto, lleva consigo una serie de valores diferentes que van desde el simbólico al puramente económico, pasando por el histórico o el estético.
Patrimonio: "conjunto de bienes o testimonios (materiales e inmateriales) heredados de la historia y que pertenecen a una colectividad para su disfrute y transmisión a las generaciones futuras".
Los objetos musealizados corren el riesgo de perder su significado original si no son capaces de comunicarse con el espectador y sólo el profesional que lo expone o una minoría erudita es capaz de descifrarlos.
El museo rescata al objeto de una muerte segura y lo trasplanta a un contexto ajeno y extraño: la exposición.
Prácticamente todos los objetos son polisémicos, y su significado y la comprensión de su mensaje dependerán de dónde y cómo los ubiquemos y de sus relaciones con los otros objetos.
La aproximación sensible a las colecciones es el primer paso hacia el aprendizaje. Si un conjunto de piezas es capaz de fascinar a quien las contempla lo suficiente como para que le hagan desear conocer más sobre su significado, cualidades y relaciones, sería posible acabar con la polémica sobre si deben primar los valores estéticos o culturales.
El patrimonio es dinámico y hoy evoluciona rápida y constantemente; constituye la memoria de la comunidad por lo que el museo ha de preservarlo para que continúe desempeñando el papel social, político, económico y cultural que le corresponde.
Hoy la noción de patrimonio adquiere nuevas dimensiones: