Basándonos en la idea original de la exposición, de utilizar la ciudad como maqueta real, y en la premisa de enseñar a “mirar” y apreciar la arquitectura que conforma nuestra ciudad, se realizaron unas visitas guiadas por la Parte Vieja durante los cuatro fines de semana del mes de Noviembre, coincidiendo con el periodo en que permaneció la exposición abierta al público.
Las visitas tuvieron una duración de 1h-1h15m. Se impartieron en euskera y castellano por parte de la historiadora y profesora de arquitectura de la UPV/EHU, Ana Azpiri y la investigadora y profesora de la UPV/EHU Carmiña Dovale, y respondían al siguente itinerario:
Introducción
Parte Vieja Donostiarra como ejemplo de ciudad ilustrada.
De la cultura de la ciudad ilustrada se pasará a la cultura del Ensanche (manteniendo en parte la arquitectura neoclásica).
Parada junto a la Iglesia de San Vicente.
Calle 31 de agosto como ejemplo de lo que era la ciudad antes del incendio.
Análisis de las fachadas, de sus materiales y anchura variable. Concepto de diversidad.
Explicación de la problemática de la ciudad previa al incendio. Ciudad definida a partir de un parcelario medieval. La parcela es estrecha y muy profunda, con lo que escasas estancias gozan de luz natural y ventilación directa. Las aguas negras se vierten directamente a los cantones.
El incendio. La estructura de madera de las viviendas facilitará la destrucción de la ciudad en el incendio.
Parada en la entrada a la Trinidad.
Ejemplo de la sección de una casa de la época de parcela estrecha y profunda (70% de la vivienda ciega y 30% abierta a la fachada).
Presentación de la figura de Pedro Manuel de Ugartemendia en el contexto de los arquitectos más importantes del S. XVIII.
EL ENCARGO DE HACER UN NUEVO PLAN PARA LA CIUDAD
Pedro Manuel de Ugartemendia es ingeniero militar y parte del conocimiento de la ciudad ilustrada. Ésta tendrá una forma u otra dependiendo de su uso. Existen ciudades hospitalarias, ciudades militares, etc.
La idea es que una ciudad debe funcionar bien. Así que al definirla en planta, se tienen muy en cuenta las circulaciones o los equipamientos por ejemplo. Los alzados se definen mediante la Ordenanza de Ornato, gran aportación de la ciudad ilustrada. El autor del plan es el mismo que define la ordenanza. La ordenanza de Ugartemendia cuenta con 45 artículos y destaca por su precisión y complejidad. De ahí, que el aspecto de los edificios sea muy similar, y la Parte Vieja muy homogénea.
Para entender la ciudad ilustrada es importante entender la especialización de la planta y la homogeneidad de los alzados.
PEDRO MANUEL DE UGARTEMENDIA EN DONOSTIA
Antes de empezar a trabajar el plan, Ugartemendia analiza la vivienda anterior al incendio, para así intentar generar un modelo de vivienda mejor. Replantea todas las manzanas introduciendo patios en su interior. Los metros cuadrados obtenidos son más, y encima de mejor calidad. Pero para llevar a cabo su plan, debe renunciar al parcelario medieval que queda perfectamente definido a través de los cascotes. Los vecinos se niegan con rotundidad. No quieren mejores viviendas, quieren las suyas.
Ugartemendia se ciñe entonces a la ciudad anterior al incendio, haciendo únicamente unas pequeñas correcciones. Pero tiene la oportunidad de generar una nueva ciudad ordenada mediante la ordenanza de ornato.
El resultado es una ciudad que parece haber sido dibujada por la misma persona. La composición de las fachadas hace pensar en un único edificio.
Parada intersección C/ San Jerónimo y C/ Fermín Calbetón.
LA ORDENANZA DE PEDRO MANUEL DE UGARTEMENDIA
- Zócalo de piedra
- La planta baja y la primera están perfectamente diferenciadas
- Jambas de piedra y dinteles
- El vuelo de los balcones (se puede dibujar una línea continua siguiendo los balcones de una misma calle)
- Los ejes de las ventanas coinciden con los ejes de las puertas
- Las bajantes perfectamente colocadas en las medianeras
- Las medianeras preexistentes se pueden reutilizar siguiendo unas pautas de seguridad
- Hay que cumplir las normas
- Se mantienen las anchuras de las calles (eliminación de los cantones)
La organización de la fachada genera sensación de regularidad del trazado. En el caso de la Parte Vieja de San Sebastián, las calles no son perfectamente perpendiculares, pero sin embargo parece que sí.
Parada en la Plaza de la Constitución (1815).
Autor de la plaza: Pedro Manuel de Ugartemendia.
En esta plaza conviven dos arquitecturas. Por una parte está el antiguo Ayuntamiento de Silvestre Pérez, y por otra, está la arquitectura de la plaza de Pedro Manuel de Ugartemendia.
El Ayuntamiento es de 1819. Un edificio de pocos y grandes elementos en el que la geometría juega un papel fundamental.
La fachada se organiza en torno al eje y central. Se organiza un esquema de arco, columna de orden dórico y elemento final, que se repite cinco veces a lo largo de la fachada.
La plaza es de 1815. Su función es principalmente comercial, y de ahí la importancia de los soportales que también funcionarán como paseo de invierno. La ordenanza es en este caso aún más severa. La fachada se organiza en torno a dos ejes. El eje vertical se define mediante un esquema de arco, balcón, primer piso, segundo piso, etc. que se repite constantemente a lo largo de la plaza. Y los ejes horizontales que equilibran la composición, se definen mediante los balcones corridos existentes en cada piso.
Esta plaza responde perfectamente a los requerimientos de la ciudad de la Ilustración. Es una plaza práctica, barata y a la vez elegante. No sólo es imagen, sino que fundamentalmente es funcional. En definitiva, un buen modelo que se repetirá en otras plazas de la provincia, como por ejemplo la Plaza Euskalherria de Tolosa de José Eleuterio de Escoriaza, o la Plaza de los Fueros de Oñate de Lascurain y Antonio Cortázar.
Parada en la Plaza de Gipuzkoa (1867)
En 1863 tiene lugar el concurso que dará paso al Ensanche de Antonio Cortázar.
El autor de la plaza es José Eleuterio de Escoriaza. Se trata de neoclásico isabelino, el neoclásico en su última fase.
Es una plaza más fina y con más ornamentación que la de Ugartemendia. La fachada se estructura en torno a un esquema fijo de arco con pilastras, 3 pisos (los dos primeros con balcón corrido y el último con balcones individuales) que se repite constantemente.
Las molduras son las protagonistas de esta plaza. Con ellas, se consigue un importante juego de luces y sombras, y los elementos muy masivos parecen más ligeros.
En definitiva, una plaza discreta y elegante que pone punto final a la arquitectura neoclásica de la ciudad.
cerrar