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San Adrián, el túnel del tiempo

Esta exposición es el resultado de los trabajos de excavación que ha realizado la Sociedad de Ciencias Aranzadi en el túnel de San Adrián. a Través de los objetos y datos extraídos repasa las etapas más significativas del túnel y de Gipuzkoa, del paleolítico a mediados del siglo XIX. Para ello se centra en cuatro momentos de la historia: la última glaciación, la Edad del Bronce, la Edad Media y los siglos XVIII-XIX.

  • Del 23 de febrero al 3 de abril de 2016
  • De martes a domingo, 10:00-20:00
  • Espacio Laboratorio
  • Entrada gratuita
  • #STMSanAdrian

Actividades y visitas guiadas

En relación a la exposición, San Telmo Museoa y la Sociedad de Ciencias Aranzadi han organizado varias actividades: talleres familiares, visitas guiadas gratuitas a la exposición y jornadas de arqueología. Además, Aranzadi ha publicado un libro que recoge el trabajo realizado en San Adrián: San Adrian-Lizarrate Gipuzkoako historiaren igarobidea.  

Todas las actividades de San Adrián, el túnel del tiempo

Fotografías

San Adrian tunelaren argazki zaharra
San Adriango tunela paleolitiko garaian eduki zezakeen itxura erakusten duen ilustrazioa
XIX. mendean San Adriango tunelean egon ohi ziren objektuen erreproduzioa

La exposición en profundidad

Las excavaciones realizadas por Aranzadi en el túnel de San Adrián han sacado a relucir las etapas más significativas de la historia de Gipuzkoa.

Würm, la última glaciación

Pixkanaka-pixkanaka tenperaturak gora egin zuen, izotz eremu iraunkorrek atzera egin zuten eta kostaldeko lerroa igo eta egonkortu egin zen.

Gaur egungoaren antzeko klima izatera pasatu zen. Klima-aldaketa prozesuan, baso hostoerorkorrak ugaritu ziren lehenago landaretza eskasa zegoen tokietan. Faunari dagokionez, klima hotzetako animalia zenbait desagertu, elur-oreina adibidez, eta beste batzuk sortu ziren; hala nola, oreina, orkatza edo basurdea.

Progresivamente, la temperatura fue ascendiendo, retrocediendo las áreas de hielo permanente, elevándose y estabilizándose la línea de costa, lo que supuso importantes cambios en la flora y fauna.

Se pasó a tener el clima un clima más cercano al actual. En este proceso de cambio climático, donde antes hubo escasa vegetación, proliferaron los bosques caducifolios. Desde el punto de vista faunístico, desaparecen el reno y otros animales propios de climas fríos, en favor del ciervo, el corzo, el jabalí...

San Adrián: una ocupación a 1.000 metros de altitud

Los grupos humanos de cazadores-recolectores establecían sociedades que se dividían en bandas de pequeño tamaño de cara a garantizar su supervivencia y la movilidad por el territorio.

La base de su tecnología era la realización de herramientas y utillaje en piedra y hueso. En San Adrián se han recuperado numerosas herramientas realizadas en sílex que se utilizaban para cortar, aserrar, raspar… distintos materiales como pieles, carne, plantas o maderas.

Grupos de agricultores y ganaderos

En la Edad del Bronce el ser humano es capaz de producir sus propios alimentos. En San Adrián la ganadería y la explotación de recursos de montaña serían las actividades principales durante buena parte del año. Se han encontrado evidencias de agricultura en el entorno próximo a la cueva: polen, semillas carbonizadas de trigo y hoces para la cosecha.
Los restos de fauna que han aparecido en las excavaciones pertenecen a mamíferos domésticos (vaca, oveja, cabra, cerdo y perro). Los restos de oveja y cabra son una prueba directa de la existencia de un componente pastoril en la economía pecuaria del asentamiento. 

Un pasadizo entre dos reinos

Desde la Edad del Bronce hasta la Edad Media, durante un lapso de tiempo de más de 2.500 años, no hay constancia ni escrita ni arqueológica de ocupación humana en el Túnel de San Adrián. Sin embargo, los testimonios arqueológicos de época romana identificados en las cercanías (campas de Urbia, ermita de San Pedro en Zegama, etc.), sugieren que este paraje sería empleado como vía de comunicación e incluso como asentamiento estable.

En el año 1294 se documenta la primera referencia al puerto de San Adrián, donde se confirma la existencia de una fortaleza en el lugar. Esta fortaleza se convertirá en castillo y será testigo del paso de nobles, clérigos, comerciantes, aventureros y malhechores.

El castillo

La construcción del castillo de San Adrián está claramente relacionada con el inicio de la dominación del Reino de Castilla en los principales valles guipuzcoanos. Este enclave se convirtió en un paso geoestratégico de gran importancia, debido al interés de la Corona castellana de conectarse a través de los puertos marítimos de San Sebastián, Getaria, Deba... con la Europa atlántica. A través de San Adrián, Castilla evitaba atravesar el Reino de Navarra. A mediados del siglo XIII San Adrián se convierte en paso obligado y punto de control del camino.

En el transcurso de los siglos siguientes la inestabilidad fronteriza lo convertirá en una zona apropiada para la actuación de malhechores y bandidos, haciendo necesaria la fortificación del área. Conquistado el Reino de Navarra en 1512, la fortaleza de San Adrián perderá su primitiva función hasta convertirse en un lugar de descanso en el camino real de postas.

Los últimos moradores

A partir de mediados del siglo XVIII, con la apertura del nuevo Camino Real por Arlaban, el Paso de San Adrián queda relegado a un segundo plano. La falta de mantenimiento hizo que la calzada se fuera deteriorando, lo que supuso aún mayores dificultades para sus usuarios. A pesar de ello el paso mantuvo su pretérita importancia, aunque ya restringida a un ámbito más comarcal.

  • En 1794 el Túnel fue fortificado por la Diputación para hacer frente a las tropas revolucionarias de la Convención francesa que ocupaban buena parte de Gipuzkoa. A este puesto se destinaron unos 40 soldados.
  • En 1813, en plenas Guerras napoleónicas (1808-1813), una importante columna al mando del general escocés Thomas Graham, barón de Lynedoch, empleará el paso de San Adrián para cortar la retirada a las fuerzas francesas que habían sufrido una importante derrota en Vitoria (21 de junio).
  • Las primeras fases de la Primera Guerra Carlista (1833-1839) se caracterizarán por un enfrentamiento entre las fuerzas liberales regulares y una serie de partidas rebeldes carlistas que, conocedoras del terreno, se moverán por la zona sin grandes problemas. A este punto fue destinado en el verano de 1836 una pequeña patrulla al mando de Jose Alchaga, “comandante de la Fortificacion de San Adrian”.

Miqueletes, controladores del paso

El último hito vendrá dado por la habilitación en 1855 de un destacamento de miqueletes en el túnel. Dos guardias estaban destinados a garantizar el cobro de impuestos y el control del contrabando. Vivían en un anexo construido junto a la venta acompañados de sus familias, siendo los últimos habitantes del túnel.

La situación permaneció sin cambios hasta el año 1915. En ese momento un incendio fortuito provocará que el cuartel y la antigua venta queden completamente calcinados. Los edificios no volverán a ser reconstruidos, trasladándose los miqueletes a una nueva construcción situada a algo más de un kilómetro ladera abajo, en el conocido actualmente como Mikeleteen etxea o Aterpea.

Concluye así la presencia humana en el Túnel de San Adrián, que se había mantenido casi sin interrupción desde hace más de 13.000 años.

Audios de la exposición

Los audios que se pueden escuchar en la exposición reproducen lo que se escribió sobre el túnel.

 

Organiza: Sociedad de Ciencias Aranzadi

Colabora: San Telmo Museoa, Diputación Foral de Gipuzkoa


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